Carta de despedida
7 f , 2010Adiós pequeña gatita.
Ayer tu última travesura te costó la vida y hoy es un día un poquito más triste y mucho más vacío. La casa no volverá a ser lo mismo sin ti. Tus maullidos reclamando mimos y atención hoy se han convertido en silencio, un silencio que lo impregna todo de tristeza. Estoy seguro de que algún día -y seguro que no demasiado lejano- otros maullidos resonarán entre esas cuatro paredes sin embargo tu esencia permanecerá allí, al igual que en nuestra memoria y siempre estarás ahí, insustituible.
Cuando te vi por ultima vez pude leer en tus ojos una mezcla de sorpresa ante lo que estaba pasando y mucho miedo, el terror de saber que algo dentro de ti no estaba bien, por eso nada más verte me eché a llorar, sabía que por mucho que corriera el veterinario no podría hacer nada y así fue. Me queda la tranquilidad de que al menos estuvimos a tu lado hasta que no tuviste casi ni fuerzas para levantarte y aun entonces tenías muy claro al lado de quien querías estar y quien querías que te acariciara. Aunque las radiografías nos dieron un halo de esperanza el mal estaba hecho y los coagulantes poco pudieron hacer.
Siempre fuiste una gata mimosa que tenía muy claro de quien quería mimos… sólo puedo decirte que Bruce aun no sabe nada, pero estoy seguro de que el dia que vuelva a tu casa y sienta tu olor va a buscarte para ver si estás escondida en algún rincón y entonces cuando no te encuentre sabrá que algo raro ocurre, el también te va a echar mucho de menos. Ahora me acuerdo del día que llegaste a casa metida en una pequeña caja de cartón… aterrorizada de aquella casa, de aquellos dos humanos y de aquel gato enorme, pese a todo no tardaste nada en hacerte un hueco en nuestros tres corazones. A estas horas estas en otra pequeña caja, esta vez de zapatos, enterrada al lado de tu juguete favorito descansando para siempre.
No es justo Xana, no tenías que irte. No era tu hora. Te quedaban tantas cosas por hacer, tanto cariño que repartir… aun te quedaban muchísimas carreras que echarte con Bruce, ahora ¿Quien va a ir a buscar a Bruce al trasportín cada vez que llegue a casa? como la primera vez, con aquel maullido que siempre interpreté como un “¿¡Eres tú!?”. ¿A quién vamos a reñir ahora por destrozar las cortinas?, ¿Quién va a tirar todo el agua del bol por el suelo?, pero sobre todo ¿Quién va a venir al sofá corriendo buscando un hueco? ¿Quién se va a alegrar al oir las llaves abrir la puerta?. Xana, ya no vas a ser mamá y estoy seguro de que por mucho que nos jodiera tu embarazo no deseado ibas a tener unos gatitos preciosos, porque tú lo eras con tu pelo claro y tu morro chato.
Podría seguir escribiendo eternamente, pero tu recuerdo me entristece tanto… el vacío de la casa se podrá llenar, el de nuestros corazones imposible. Te vamos a echar mucho de menos pequeña bruja peluda, allá donde estés dos besazos enormes y un miaaaaaaaaaau muy fuerte.














